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En el medio de la isla Colón, sobre la carretera que une Bocas del Toro con Bocas del Drago, está ubicada la pequeña villa Colonia Santeña, nombre proveniente del lugar de orígen de sus primeros habitantes, la provincia panameña de Los Santos,
en el lado Pacífico del país.
Para llegar a esta comunidad la única forma es por la carretera mencionada, utilizando un taxi o un bus, con un tiempo de viaje de poco menos de media hora.
Continuando con sus originales ocupaciones, se dedican actualmente a la cría de ganado vacuno y porcino, así como a la agricultura. Hasta hace poco, estos productores eran los principales abastecedores de carne de res y de puerco para el mercado de la ciudad de Bocas del Toro.
Para el turista, la principal atracción de esta pequeña comunidad es una cueva natural, conocida como la "Cueva de los Murciélagos" llena de estalactitas y con un pequeño arroyo surgiendo de su interior, donde cientos de murciélagos han hecho
su hogar. Es impresionante presenciar la salida de los murciélagos de la cueva cuando comienza a caer la noche.
A la entrada de la cueva, sobre una roca, se encuentra la estatua de la Virgen María (el lugar es también conocido como la "Gruta de la Virgen"), de especial significado para los católicos, quienes llegan aquí a orar.
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