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Cuando Cristóbal Colón arribó a Panamá, el primer lugar que visitó fue Bocas del Drago, entrando por la que hoy es conocida
como la Bahía de Almirante (Caribaró para los indígenas), por el canal que separa la isla Colón de tierra firme.
Hoy, esta región del archipiélago es un atractivo para los turistas. Allí encuentra hermosas playas de arenas blancas y
caminos sombreados para pasear. Quienes practican el buceo o el snorkel son atraídos además por los arrecifes coralinos
que se encuentran más allá de las playas.
Se puede hablar de dos sectores: el sector turístico y la comunidad en sí. La comunidad está formada en su mayoría por
indígenas ngobe que habitan unas 25 casas, la mayoría dispersas a lo largo de la carretera que une Bocas del Toro con Boca
del Drago, contando poco más de 300 personas.
Cuentan con una escuela alrededor de 50 estudiantes, pero no cuentan con electricidad y el agua la extraen de una quebrada.
Son esencialmente pescadores, agricultores, ganaderos y granjeros de subsistencia, con algunos de ellos empleados en el
sector turístico de Boca del Drago.
El sector turístico se encuentra a la orilla del mar, en el extremo suroeste de Isla Colón, aprovechando la belleza de sus
paisajes. Allí podemos observar la presencia de un restaurante, cabañas para alojamiento y varias casas privadas que se usan
en los fines de semana.
Allí también tiene su sede de trabajo una organización científico-educativa: el ITEC.
Existen otros atractivos en el lugar: a sólo unos minutos en lancha, hacia el mar abierto, se encuentra la Isla de los
Pájaros, un santuario de aves donde llega a anidar la hermosa y única ave tropical o rabijunco piquirrojo
(Phaethon aethereus), con su color blanco nieve, larga cola y pico de color naranja. También anidan allí los graciosos
alcatraces pardos, tambié conocidos como piqueros (Sula leucogaster), mientras otras aves marinas como las fragatas
(Fregata magnificens), ladronas de los mares, los inteligentes pelícanos (Pelecanus occidentalis) y cientos de
gaviotas y gaviotines hacen de ese islote su lugar de estar. Por esta razón no se recomienda ni se permite el desembarque
en el islote.
Otro lugar que está muy de moda y es visitado por numerosos turistas es la llamada Playa de las Estrellas, así nombrada
debido al gran número de estrellas de mar de la especie "Oreaster reticulatus" que allí se pueden observar a corta
distancia de la playa. Estas estrellas no deben ser manipuladas y mucho menos extraídas del mar pues mueren rápidamente.
Si en su visita a Bocas del Drago, aún le queda un tiempo, cruzando el mar a tierra firme es posible hacer un corto viaje
por el Canal de Soropta, una vía artificial creada en los comienzos del siglo XX por los plantadores de banana para
transportar su producción a lo largo de la costa. Hoy en día, este canal que cruza el Refugio de Vida Silvestre San San-Pond
Sack, es usado solamente por la gente de la región y también por turistas.
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