Históricamente, las tortugas marinas han llegado a las costas de Bocas del Toro, desde mucho ante que el ser humano.
A pesar de haber sido cazadas por muchos años, el turismo está contribuyendo directamente a su salvación, pues ha sido demostrado que, mediante la observación en el momento de anidamiento, se pueden recibir ingresos muchas veces superiores a los que se obtendrían mediante la venta de su carne o de sus huevos.
Al menos cuatro especies de tortugas marinas arriban a las playas de las islas para anidar: la carey, la caguama, la baula o canal y la verde. Esta última realiza una importante migración durante los meses de julio y agosto que pasa a lo largo
de las costas del Archipiélago para ir a anidar a las playas de Tortuguero, Costa Rica, aunque algunas de ellas lo hacen también en Bocas.
La observación del anidamiento, durante la noche, requiere diversos cuidados y por eso guías especializados. Uno de los mayores enemigos, no sólo para las tortugas anidando sino también para las pequeñas crías al nacer, son las luces. Por eso es estrictamente prohibido el uso de luces cuando se va a observar tortugas marinas anidando.
Las luces, cuando las tortugas se dirigen a anidar, hacen con que se vuelvan al mar. Sin embargo, cuando ya han anidado, la existencia de luces las atrae y muchas veces las llevan hacia el lado opuesto al que deben ir, el mar, siendo una trampa mortal. Lo mismo sucede con las crías.
Los lugares ideales para observación de tortugas marinas en el Archipiélago son Playa Bluff, Playa Larga y Cayos Zapatillas en el Parque Marino. El único sitio donde hay observación de los anidamientos organizadas es en Playa Bluff, a 15 minutos de Bocas del Toro por carretera, a cargo de la organización comunitaria ANABOCA.
En tierra firme, en la región de San San y de Soropta existen también actividades organizadas (AAMVECONA) donde incluso se manejan grupos de voluntarios que colaboran en la tareas de protección de los nidos.